MANUAL DE DOCTRINA DE LA BIBLIA
Por Norman 
Manzón

 


Muy apreciados amantes de la Palabra de Dios:

Es un gran privilegio para mi hacer que este manual esté a su disposición. Lo que presento aquí es un breve resumen de temas esenciales de cientos de páginas de materiales que pueden encontrar en mi página web: www.BibleStudyProject.org. Opino que lo que aparece en este artículo provee una amplia plataforma para entender las Escrituras en su totalidad y es al mismo tiempo un buen fundamento para la manera de pensar y de vivir cristiana.

Presento los estudios por medio de una secuencia lógica comenzando con la naturaleza única de la Biblia de la que obtenemos una revelación verbal de Dios que no se puede obtener en el mundo natural. A continuación procedemos a las verdades reveladas en la Biblia comenzando con la naturaleza de Dios, que ha existido desde la eternidad pasada y que ha producido la Biblia de manos de los hombres. Luego consideramos la primera de Sus creaciones, los ángeles y a continuación aquellos ángeles que se rebelaron en Su contra: es decir Satanás y sus demonios. Vemos a continuación la naturaleza del hombre, el pecado y la salvación, para seguir con el tema de Israel, esa nación que escogió Dios con el propósito de ofrecer Su Palabra y al Mesías al mundo, siguiendo con la iglesia y por último presentando, un plano del futuro de la creación, los ángeles y la humanidad. Ruego respetuosamente al lector que lea los estudios en orden ya que un estudio es la fundación o la base del próximo.

Puesto que la Biblia es la autoridad final, nunca el maestro, ofrezco referencias representativas de las Escrituras prácticamente para cada uno de los puntos que presento. Mi humilde oración es que siga usted el ejemplo de los nobles judíos de Berea que escucharon las proclamaciones de Pablo y de Silas y a continuación examinaron las Escrituras a diario para ver si estas cosas eran efectivamente así (Hechos 17:10-11). Quiero hacer una advertencia en este sentido, en especial respecto a las profecías que tienen que ver con el futuro: algunos de los pasajes a los que me refiero no pueden ser entendidos en su totalidad sin más discusión. Lamentablemente el que yo pueda mantener estas discusiones en este pequeño volumen es debido a que es bastante limitado. Por lo tanto, sugiero al lector que aprenda usted lo que pueda de estos pasajes; y cuando no ofrezcan una prueba respecto a lo que digo, sencillamente considere usted lo que digo como las conclusiones a las que yo he llegado después de mucho estudio.1

Es preciso destacar el hecho de que resulta imposible tratar una gran parte de la Biblia sencillamente por medio de un estudio como este. Por lo tanto, por mucho valor que puedan tener los estudios como estos, el lector no debe nunca descuidar la lectura de la Biblia misma de principio a fin, especialmente, el Nuevo Testamento.

Por ultimo, el estudio de la Biblia no es un fin en sí mismo. Su propósito es enseñarnos acerca de Dios y Sus caminos para que nosotros podamos participar en adorarle a El y participar en un servicio más santo y fervoroso. Comprometámonos, pues, con el fin de convertirnos en estudiantes de la Palabra de Dios para el resto de nuestras vidas y participar en esa adoración y dedicación de servicio que El se merece, puesto que Dios envió a Su Hijo para comprar a los pecadores como nosotros con Su propia sangre libre de pecado.

Les bendigo al meditar los lectores y caminar conforme a la Palabra de Dios.

Su siervo y obrero colaborador en nuestro Señor,
Norman Manzon

I. La Naturaleza de la Biblia

La Biblia fue escrita durante un periodo de más de 1600 años en tres lenguas diferentes por unos cuarenta hombres diferentes empleados por lo menos en once oficios diferentes desde reyes a granjeros por lo menos en seis países diferentes en tres continentes diferentes. En el mundo existen muchas recopilaciones de libros, pero la Biblia no es sencillamente una recopilación. Es una unidad formada por sesenta y seis libros totalmente integrados que forman un Libro consistente en tema e historia sin contradicción alguna. Sin duda alguna, si bien fue escrita por mano de hombres, la Biblia solamente pudo ser escrita por medio de la revelación, la inspiración y la supervisión de Dios.

En 2 Timoteo 3:16 se nos dice: Toda la Escritura es inspirada por Dios. La palabra griega traducida inspirada por Dios es Theopneustos, que significa “respirada por Dios,” enfatizando la exhalación de Dios. Por lo tanto, la inspiración es realmente respirar hacia afuera. Dios “respire hacia afuera” la Biblia por medio de escritores humanos.

Estos versículos aparecen tan solo tres y cuatro versículos antes del final del libro del Apocalipsis, el último libro de la Biblia: 

Yo advierto a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: si alguno añade a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.


~ Apocalipsis 22:18-19 ~

 

Las espantosas advertencias hechas por Juan en contra de alterar lo que dice en el Libro indican claramente que es la Palabra de Dios y teniendo en cuenta que la Revelación alude a cientos de profecías del Antiguo Testamento y a las enseñanzas y profecías esenciales del Nuevo Testamento, también está claro que toda la Biblia es la Palabra de Dios y que las advertencias de Juan en lo que se refiere a no alterarla se refieren también a ella. Por lo tanto, las advertencias de Juan sellan los sesenta y seis libros de la Biblia como la revelación final de Dios al hombre hasta la revelación de época del Rey de reyes y Señor de señores mismo a Su regreso.

¡Han sido muchos los ataques en contra de la Biblia y sin embargo, ha habido abogados que la han leído con el propósito de encontrar fallos en ella, para acabar convirtiéndose en creyentes! En aquellos casos en que la Biblia trata acerca de temas de historia, los historiadores y los arqueólogos han descubierto que es sorprendentemente exacta. Cuando ha tratado temas de ciencia se ha descubierto que lo que dice es verdad, incluso en sus declaraciones respecto al origen del universo y de la vida. Escuche usted la confesión de este científico después de toda una vida de trabajo:

 

Al examinar el grupo principal de flora de los fósiles, descubrimos que a intervalos definitivos se encuentran de golpe y porrazo y de repente están ahí, florecientes en sus múltiples formas, faltando totalmente el menor cambio. Todo esto resulta totalmente contradictorio en lo que se refiere a la teoría de la evolución según nos la podamos imaginar. . . . Todas mis investigaciones han dado como resultado increíbles contradicciones . . . por lo que la teoría de la evolución debería ser totalmente abandonada. . . . Es una grave obstrucción en la investigación biológica. Mis esfuerzos por demostrar la evolución por medio de experimentos realizados durante más de 40 años han fallado totalmente.2

 

Es preciso que creamos en la Biblia: En el principio creó Dios los cielos y la tierra (Génesis 1:1). Entonces JEHOVA Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida. (Génesis 2:7).

Ningún libro ha promocionado el amor como lo ha hecho la Biblia. Declara: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Levítico 19:18; Mateo 22:39) e incluso Amad a vuestros enemigos, orad por los que os ultrajan y os persiguen (Mateo 5:44). Ha defendido la belleza y la bendición del matrimonio y de la familia y ha condenado a aquellos que las han amenazado, siendo las más maravillosas relaciones humanas. Ha barrido el mundo como un tsunami promocionando el respeto por las mujeres, los padres, los ancianos, los niños, los que aún no han nacido, los pobres, los físicamente afligidos y los extranjeros. Sin duda es la amorosa Palabra de un Dios amoroso para una humanidad que El desea salvar y bendecir de todas las maneras.

II. La Naturaleza de Dios

Dios existe por sí mismo: Su existencia no se puede atribuir a ningún otro ser. (Génesis 1:1)

 

Dios es una Persona auténtica, no una que posea carne como tu y yo, sino una Persona en Espíritu (Juan 4:24). No es meramente una fuerza aunque ejerce dicha fuerza, ni es una totalidad panteísta y unidad de todo lo que existe. Generalmente se dice que la persona tiene tres atributos esenciales y Dios posee todos ellos:

1. El intelecto: la habilidad para pensar, razonar y planear. (Isaías 1:18)
2. La emoción: la habilidad para sentir por medio de nuestro espíritu. (Exodo 4:14; Efesios 4:30)
3. La voluntad: la habilidad para escoger un curso de acción determinado. (Génesis 1:3)

 

Dios es una Trinidad. Es un Dios único que existe como tres personas divinas mutuamente existentes: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. (Mateo 28:19)

 

Dios es infinito: No está excluido, circunscrito o limitado en manera alguna en lo que se refiere a la existencia de Su presencia por ninguna cosa material, forma de energía, alma, espíritu, pensamiento, emoción, lugar o cualquier otra cosa o fenómeno en el ámbito supernatural ni en el natural. (1 Reyes 8:27)

 

Dios es eterno: Existe sin interrupción ni limitación en el pasado, presente y futuro.. (Exodo 3:14; Deuteronomio 33:27; Salmos 90:2)

Dios es omnipresente. "Dios se encuentra presente en todas partes con todo Su ser todo el tiempo.”3 Si bien el infinito se refiere al lugar de la presencia de Dios en términos de limitaciones, la omnipresencia se refiere al lugar de Su presencia en términos de extensión. (Salmos 139:7-10).

Dios es omnipotente: El es infinitamente poderoso y puede hacer todas las cosas dentro de los confines de Su naturaleza. Se halla, sin embargo, impotente respecto a cualquier cosa que sea contraria a Su naturaleza. Por ejemplo, no puede dejar de ser Dios (Salmos 90:2); Se muestra imperturbable ante las tentaciones del pecado (Santiago 1:13); no puede romper una promesa o volverse atrás respecto a Su palabra (Números 23:19; 2 Timoteo 2:13); no puede mentir (Números 23:19; Hebreos 6:18; Tito 1:2).

Dios es omnisciente: es plenamente consciente de todo conocimiento de todas las cosas reales y posibles de lo infinitésimo a lo infinito en todos los ámbitos en todo tiempo. (Salmos 139:16; Hechos 15:18; Hebreos 4:13)

 

Dios es perfecto: es complete y sin defecto alguno. (Mateo 5:48)

 

Dios es amor (1 Juan 4:8,16): “Dios es esencial y fundamentalmente amor.”4 Por lo tanto, Su eterno deseo es bendecir. (Juan 3:16; 15:13; 1 Juan 4:10)

 

Dios es luz (1 Juan 1:5): En su naturaleza misma Dios es la fuente de toda luz espiritual.

 

Dios es inmutable: Es eternamente constante en la naturaleza y la consistencia de la esencia de Su Espíritu y carácter, en lo que se refiere a Sus decretos, Sus promesas y todo lo relacionado con Su Persona. (Malaquías 3:6; Santiago 1:17)

 

Dios es el Creador de todas las cosas. 'Creador' no es uno de los atributos de Dios, sino uno de Sus títulos. Su creación de todas las cosas es posible gracias a Sus atributos. No es idéntico a la creación, sino distinto a ella. Existe el Creador y lo creado. Dios es el Creador. El existió antes de que existiese ninguna otra cosa y luego lo creó todo. (Génesis 1:1; Colosenses 1:16)

 

De ninguna manera debe considerarse esta lista como exhaustiva: Has aumentado, JEHOVA Dios mío, tus maravillas y tus pensamientos para con nosotros. No es posible contarlos ante ti. Aunque yo los anunciara y hablara de ellos, no podrían ser enumerados (Salmos 40:5).

A. Dios el Padre

La primera Persona de la Deidad es el Padre.

 

El Padre es Dios. Gálatas 1:3: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios Padre y de nuestro Señor Yeshua el Mesías.

 

El Padre fue activo en la creación: 1 Corintios 8:6: para nosotros, sin embargo, solo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para quien nosotros existimos. Santiago 1:17: Toda Buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces [celestiales], en el cual no hay mudanza ni sombra de variación.

 

El Padre es una Persona: Posee intelecto, emociones y voluntad. Juan 3:16: Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna. El idear un plan para al mismo tiempo satisfacer la justicia y la redención de la humanidad requiere intelecto. El amor que él tiene al mundo muestra que tiene emociones y el que haya sacrificado a Su único Hijo para salvar a los pecadores revela que tiene una voluntad de hierro.

 

Las Escrituras revelan la Paternidad de Dios en seis aspectos diferentes:
1. Dios es el Padre del Señor Jesucristo.
Yo publicaré el decreto; JEHOVA me ha dicho: Mi hijo eres tu, yo te engendré hoy” (Salmos 2:7). Juan 5:26 echa luz sobre el Salmo 2:7: Porque de la misma manera que el Padre tiene vida en sí mismo, concedió al Hijo que pudiera tener vida en Si mismo. El Dr. Louis Sperry Chafer escribe: “Esto no es una referencia a la vida humana, que comienza con la generación humana, sino a esa vida que es Dios, desde la eternidad hasta la eternidad.”5 Un “día” en la eternidad pasada, Dios concedió al Hijo la condición de hijo.

 

Engendrado, pues, no significa que Dios crease al Hijo en la eternidad pasada, ni se refiere al nacimiento humano de Jesús. Los teólogos generalmente están de acuerdo en que engendrado, en referencia al Hijo, significa que El es único. El es sin duda único en lo que se refiere a la naturaleza de Su relación con Su Padre celestial. Algunos teólogos afirman que el Padre genera eternamente al Hijo. Sea cual sea el caso, no hay duda de que el Hijo es único en lo que se refiere a la calidad divina y perfectamente santa de Su relación con Su Padre celestial. El concepto de que el Hijo ha sido engendrado se encuentra además en Juan 1:18, 3:16 y en 1 Juan 4:9.

 

2. Dios es el Padre de la creación, como hemos visto más arriba en 1 Corintios 8:6 y Santiago 1:17 y por lo tanto es su gobernante soberano. Job 9:5-7: [El] arranca los montes, él remueve de su lugar la tierra. Le habla al sol, el sol no sale y é les quien pone sello a las estrellas.

 

3. Dios es el Padre de los ángeles en virtud de haber sido quien los ha creado (Colosenses 1:16). Ellos son llamados hijos de Dios en Génesis 6:2, y en Job 1:6, 2:1 así como en 38:7.

 

4. Dios es el Padre de la raza humana por el hecho de que El es quien la ha creado. (Génesis 2:7; Hechos 17:9,26-29; Efesios 3:14-15; Hebreos 12:9).

5. Dios es el Padre de Israel en el sentido de que El la escogió y la creó con el propósito de que fuese un pueblo único. (Exodo 4:22; Deuteronomio 7:6; 32:6; Isaías 64:8; Oseas 11:1; Malaquías 1:6)

 

6. Dios es el Padre de todos aquellos que creen en Su Hijo. (Mateo 5:45; 6:6-15; Juan 1:12; Romanos 8:14-16; 1 Juan 3:1.)

 

Los ministerios únicos de Dios el Padre entre las tres Personas de la Deidad se pueden resumir de la siguiente manera:
1) El genera eternamente al hijo eterno (Juan 5:26).

2) Desea bendecir a Su Hijo. (Salmos 2:7-8)

3) Le muestra al Hijo lo que El es, lo que debe de hacer y le concede la autoridad para que lo pueda hacer, que incluye todo lo que el Hijo jamás ha hecho, está haciendo y hará. (Juan 5:19-20,22,36)

4) El es el Autor de los decretos de todas las cosas que desea que sucedan. (Salmos 2:5-7)

5) El elige o escoge a aquellos que han de ser salvos en el Mesías, (Efesios 1:3-6), sin embargo, lo hace sin eliminar la libre voluntad del hombre.

6) Como Padre de la raza humana, ha provisto sus necesidades espirituales sacrificando a Su hijo por los pecados de la raza humana y ofreciendo continuamente el don de la salvación (Juan 3:16; 2 Corintios 5:19-20; 2 Pedro 3:9). El provee también sus necesidades físicas (Hechos 14:17), aunque les disciplina cuando es necesario a fin de inducirles a que vengan a El (Ezequiel 38:16).

7) Como Padre de aquellos que le pertenecen por su fe en Su Hijo, El provee para ellos en el sentido físico (Mateo 6:25-33) y hace continuamente todo lo que es necesario para que ellos maduren espiritualmente en todos los sentidos (Hebreos 12:6-7; Filipenses 1:6).

B. Dios el Hijo

La segunda Persona de la Deidad es Dios el Hijo.

 

El Hijo es Dios. Juan 1:3: Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. (Ver además Colosenses 1:16.) Este pasaje demuestra dos de las características de la personalidad del Hijo, el intelecto y la voluntad, incluso antes de que naciese de María. La emoción, la tercera característica de la personalidad, se expresa en el Hijo antes de que fuese encarnado en Salmos 40:8, donde exclama a Su Padre, Me deleito en hacer Tu voluntad, oh mi Dios, y por el Hijo encarnado: Jesús lloró (Juan 11:35).

 

La segunda Persona ha sido el Hijo de Dios desde la eternidad pasada, tal y como menciona Salmos 40:8, Juan 3:13 y en otros pasajes. Dios el Padre no se convirtió en el Padre de Jesús, el hijo de María, desde el punto de vista biológico (Isaías 7:14). El Espíritu Santo cubrió a María e hizo que el óvulo en su útero se desarrollase (Lucas 1:31,34-35),y el Hijo eterno nació como humano (Isaías 9:6).

 

Cuando se encarnó, el Hijo añadió Su esencia divina y personalidad teniendo un espíritu totalmente humano y un cuerpo totalmente humano, a pesar de lo cual no cesó ni por un instante de ser totalmente divino, incluso desde el punto de vista corporal (Colosenses 2:9). Siguió siendo uno formando parte de la Tri-unidad con Su Padre y el Espíritu Santo, sin dejar nunca de ser totalmente eterno, omnipresente, omnisciente y omnipotente.

 

Jesús el hombre no tuvo una naturaleza de pecado como la tienen el resto de los hombres (Lucas 1:35), estando totalmente sin pecado en pensamiento, palabra y obra (Juan 8:46). Murió corporalmente por nuestros pecados (Juan 19:31-31), fue enterrado, fue resucitado corporalmente de entre los muertos (Juan 20:25-28), y ascendió con un cuerpo glorificado a Su Padre en los cielos (Marcos 16:19; 1 Corintios 15:4,42-44).

 

Los ministerios únicos de Dios el Hijo entre las tres Personas de la Deidad se pueden resumir de la siguiente manera:
1. El es Siervo de Su Padre celestial. (Isaías 42:1; 53:11)

2. El dirige los ministerios del Espíritu Santo en relación con Sus discípulos. (Juan 16:13-15)

3. El es la única Persona de la Deidad que se encarnó. (Lucas 1:35)

4. El es el Redentor de la humanidad, habiendo satisfecho la justicia de Dios por los pecados de los hombres por medio de Su propia sangre. (Gálatas 3:13; 1 Peter 1:18-19)

5. El es la cabeza de la iglesia. (Efesios 5:23)

6. Está actualmente intercediendo por los santos ante el trono de Dios. (Hebreos 7:24-25)

7. El sera Rey sobre toda la Tierra durante el Reino del Milenio. (Salmos 2:1-6)

8. El es el Juez divino (Juan 5:22) que juzgará a los santos en el Trono del Juicio de Cristo (2 Corintios 5:10), ante las ovejas y las cabras al final del periodo de la Tribulación (Mateo 25:31-46), y los muertos malvados durante el Juicio del Gran Trono Blanco (Apocalipsis 20:10-15).

C. Dios el Espiritu Santo

La tercera Persona de la Deidad es el Espíritu Santo.

 

El Espíritu Santo es Dios y fue activo en la creación (Génesis 1:2) ejercitando una prerrogativa divina en Hechos 13:2.

 

El Espíritu Santo es una Persona, que posee intelecto, emoción y voluntad.


Intelecto: Romanos 8:26: el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, intercede por nosotros con gemidos indecibles. La intercesión requiere intelecto.


Emociones: Efesios 4:30: Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios.


La voluntad: El distribuye los dones espirituales entre los creyentes, lo cual requiere la voluntad: Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. (1 Corintios 12:11).

 

Los ministerios únicos del Espíritu entre las tres Personas de la Deidad pueden resumirse de la siguiente manera:
1. El es el Siervo del Padre (Juan 14:26) y el Hijo (Juan 16:13-14).

2. Convence a los que no son creyentes de su condición de pecado, de la justicia que se puede hallar en el Mesías y el juicio eterno de los incrédulos. (Juan 16:8)

3. Regenera a aquellos que creen, (Juan 3:6-7) mora en ellos (Juan 14:16-17), pone Su sello sobre ellos para asegurar la salvación eternal de esas personas (Efesios 4:30), les bautiza en el cuerpo del Mesías (1 Corintios 12:13), les concede dones espirituales (1 Corintios 12:7-8), les guía (Gálatas 5:18) y les concede el poder para llevar vidas santas (Romanos 8:14) llenándoles consigo mismo cuando ellos ceden a la voluntad del Señor (Efesios 5:18).

D. La Igualdad de las Tres Personas

A pesar de que el Hijo es Siervo del Padre y el Espíritu es siervo de ambos, a todos les ha sido concedido por igual todos los atributos de la Personalidad y de la Deidad, tal y como se destaca en Mateo 28:19: Por tanto id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

E. La Tri-Unidad o la Trinidad de Dios

Deuteronomio 6:4 dice: Oye Israel: Yahweh [Jehováh] nuestro Dios es un Yahweh. La palabra hebrea para uno es echad. En la gran mayoría de los casos, echad se refiere a una unidad absoluta, como en Génesis 10:25, el nombre de uno era Peleg; sin embargo, hay casos en el que echad se refiere a una unidad compuesta por más de una parte, como en Génesis 2:24, serán una sola carne. 1 Corintios 6:16 muestra que echad en Génesis 2:24 se refiere a una unidad compuesta por más de una parte: ¿O no sabéis que al unirse con la ramera es un solo cuerpo? Puesto que El dice: "Los dos serán una sola carne." Mateo 19:4-6 y Marcos 10:9 enseñan lo mismo en el contexto del matrimonio. Fíjese, pues, el lector que el marido y la mujer son echad a pesar de que su conjunto individual físico y espiritual se conservan totalmente. Por lo tanto, echad puede usarse claramente para referirse a una unidad compuesta por una pluralidad de individuos que conservan al mismo tiempo su individualidad.

 

¿Cuál es entonces el significado de echad en Deuteronomio 6:4? ¿Afirma que Jehová es una unidad absoluta o una unidad compuesta? Tengamos en cuenta los siguientes puntos:

1. Las Escrituras identifican a tres Personas como divinas, no solamente a una.

2. Yahweh es el nombre de más de una de estas tres Personas. (Génesis 19:24; Zacarías 2:8-9)

3. Yachid es una palabra hebrea que se refiere siempre a una unidad absoluta.

4. Abraham tuvo muchos hijos y, sin embargo, en Génesis 22:2, Moisés usa yachid, no echad, con el fin de enfatizar la unidad absoluta del hijo único de Abraham, Isaac.

5. Moisés podría haber usado yachid en la Sh'ma (Deuteronomio 6:4) para indicar la unidad absoluta sin duda alguna, pero no lo hizo, usó echad.

 

Resulta, por lo tanto, razonable llegar a la conclusión de que Moisés escoge echad en lugar de yachid para transmitir el concepto de una unidad compuesta en referencia a Yahweh en Deuteronomio 6:4.

 

Las tres Personas son una unidad compuesta, pero ¿en qué se basa su unidad? En Juan 10:30, Jesús dijo: El Padre y yo uno somos. El Dr. Arnold G. Fruchtenbaum escribe: "Este versículo enseña que el Padre y el Hijo son uno en esencia, la esencia de la divinidad misma."6 Diferentes comentarios hacen comentarios semejantes respecto a Juan 14:10.

 

En referencia a Cristo en 2 Corintios 3:4, Pablo escribió en el versículo 17: Y el Señor es ese Espíritu. El Dr. Charles Ryrie declara que el versículo 17 es "una ponderosa afirmación de que Cristo y el Espíritu Santo son uno en esencia."7

 

Juan 10:30 muestra que el Padre y el Hijo poseen una misma esencia. 2 Corintios 3:17 muestra que el Hijo y el Espíritu Santo poseen una misma esencia. Vemos, por lo tanto, que la base de la unidad de las tres Personas divinas es que son de la misma esencia.

 

¿Cuál es la naturaleza de esa esencia? Jesús dijo: Dios es Espíritu (Juan 4:24). Por lo tanto, la esencia de Dios el Padre es el Espíritu divino. 2 Corintios 3:17 dice: El Señor es ese Espíritu. La esencia de Dios el Hijo, por lo tanto, es el Espíritu divino. La esencia del Espíritu Santo es también el Espíritu divino, siendo Espíritu el nombre y Santo el adjetivo que lo modifica. Las tres Personas son una y la esencia fundamental de cada una de ellas es el Espíritu divino. Por lo tanto, vemos que la esencia que unifica a las tres Personas de la Divinidad es el Espíritu divino. Podemos, pues, definir la Trinidad como tres Personas divinas que consisten mutuamente en un Espíritu divino.

Un punto más: Una Persona de la Divinidad no adopta nunca la forma de otra. Esto es algo que tal vez como mejor se demuestra es en lo que dice en Lucas 3:22: y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma; y vino una voz del cielo que decía: "Tu eres mi Hijo amado, en ti tengo complacencia.” Claramente están presentes aquí tres Personas diferentes: el Hijo, que fue bautizado, el Espíritu y el Padre, cuya voz vino del Cielo. Una Persona no adopta nunca la forma de otra.

III. Angeles

Dios es una Persona que no ha sido creada y que consiste en tres Personas divinas, que a su vez creó dos clases de personas: primero los ángeles y después los hombres. A continuación examinaremos estas dos clases de personas en el orden que fueron creadas, comenzando con los ángeles.

 

Colosenses 1:16 nos dice que Cristo creó a los ángeles para Su servicio: Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por él y para él. Los tronos, los dominios, los gobernantes y las autoridades son categorías de ángeles y son una compañía innumerable. (Hebreos 12:22).

 

En Job 38:4-7, Dios reprende a Job, 4. ¿Dónde estabas tu cuando yo fundaba la tierra. . . 7. cuando alababan juntas todas las estrellas del alba y se regocijaban todos los hijos de Dios? Las estrellas del alba y los hijos de Dios se refieren a los ángeles (estrellas del alba: Apocalipsis 1:20; 9:1; 12:3-4. hijos de Dios: Génesis 6:2,4; Job 1:6; 2:1), y los pasajes dejan perfectamente claro que ya habían sido creados antes de que Dios crease el universo físico. Considerando que las Escrituras no dicen nada acerca de la creación de los ángeles en ninguna otra ocasión y que son incapaces de reproducirse (Marcos 12:25), debemos llegar a la conclusión de que los ángeles fueron creados antes de la creación de los cielos y de la tierra.

 

Los ángeles son seres espirituales (Hebreos 1:13-14), y son personas, que tienen intelecto (1 Pedro 1:12), emociones (Job 38:7), y voluntad (Judas 1:6). Son santos (Lucas 9:26), extremadamente poderosos (2 Crónicas 32:21), e inmortales (Lucas 20:36).

 

Dios creó tres clases de ángeles:
1. El más elevado orden de los ángeles son los querubines, que están íntimamente relacionados con la gloria Shechinah de Dios (Ezequiel 1:26-28; 9:3; 10:1-22). Ezequiel 10:1 nos los presenta moviéndose bajo el trono de Dios. También se ocupan de asuntos de protección (Génesis 3:24).

2. La próxima categoría en el orden son los serafines. Isaías 6:2-3 nos los muestra en pie sobre el trono de Dios y adorándole. Los versículos 5-7 muestran que participaban en la santificación de aquellos a los que Dios llama. Apocalipsis 5:8-10,14 nos los presenta adorando al Cordero y en Apocalipsis 6:1-7 y en los capítulos 15 y 16 les participando en los juicios de las copas de la ira de Dios durante la Gran Tribulación.

3. Finalmente, el tercer orden de los ángeles se denomina sencillamente “ángeles.” Estos constituyen los ejércitos celestiales o las huestes celestiales o ejércitos de Dios, siendo Miguel su Comandante (Apocalipsis 12:7). En Daniel 10:13-21, vemos que Miguel ejercía una especial supervisión sobre la nación de Israel y en Daniel 8:15-27; 9:20-27 y Lucas 1:11-38, que el ángel Gabriel fue el mensajero de la revelación de Dios.

 

Los serafines y los querubines parecen tener aspecto humano en lo que se refiere a ciertas de sus características y tienen el aspecto de ciertos animales ceremonialmente limpios o reales en otra de sus características (Ezequiel 1:5-28; Apocalipsis 4:6-11). Los serafines tienen tres pares de alas (Isaías 6:2), y los querubines tienen uno (1 Reyes 6:23-28). Cuando aparecen en la tierra los ángeles del tercer orden, lo hacen teniendo el aspecto de hombres jóvenes y no se dice que tengan alas (ver Génesis 18:1-2, 16-18; Marcos 16:5).

 

A los ángeles les ha sido asignado el cuidado de los niños (Mateo 18:10). Pero además se les ha asignado el cuidado de los creyentes y de las Iglesias, no en el sentido de protegerles de peligros, aunque eso es algo de lo que con frecuencia se ocupan, sino para asegurarse de que llevan a cabo aquellos ministerios y llamamientos para los cuales Dios les ha llamado (Salmos 34:7; 91:11-12; Hechos 8:26; 12:7-11; 27:21-26; Apocalipsis 1:1; 2:1, 8,12, 18; 3:1,7,14). ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación (Hebreos 1:14)? Pero hemos visto además que Miguel es el guardián sobre Israel.

 

Hay un “ángel” especialmente único que apareció en la Tierra en diferentes ocasiones (como en Exodo 3:2,4) llamado el Angel de Yahweh, no un ángel de Yahweh, como se les llama a los ángeles. Sabemos que este ángel es Dios en forma de ángel porque siempre que vemos el Angel de Yahweh también se hace referencia a él sencillamente como Yahweh en otra parte del pasaje.

 

En Zacarías 2:8-9, tanto al Padre como al Hijo se les llama Jehová, de modo que podríamos preguntar: ¿Qué Persona de Dios es El? En Exodo 3 y 4 libra a Israel de Egipto y hace posible que pasen por medio del Mar Rojo y en 1 Corintios 10:1-4 le llama Cristo. Por lo tanto, el Angel de Jehová era el Cristo eterno mismo.

 

¿Cuál fue el ministerio especial de este ángel? Al examinar los pasajes en los que aparece, vemos que dirigió la historia de Israel y además podemos decir que se ocupó de dirigir la historia para Israel. Sin duda, por lo menos desde Abraham hasta la cruz, el Angel de Jehová acampa alrededor de aquellos que le temen y les libra (Salmos 34:7). Sin embargo, no le vemos en el ministerio durante la Era de la Iglesia.

 

Hay algo más que es preciso decir: no debemos nunca de adorar ni de orar a los ángeles (Colosenses 2:18; Apocalipsis 19:10; 22:8-9), sino tan solo al Padre (Mateo 6:9).

IV. Satanas y los Demonios

Se hace referencia a los santos ángeles como una compañía innumerable (Hebreos 12:22), y no son más que dos tercios del número original de los santos ángeles. EL demonio al que ahora llamamos Satanás fue en un tiempo un Querubín Ungido (Ezequiel 28:14), y tuvo preeminencia sobre los otros ángeles. Aprovechándose de su posición, guió a un tercio de los ángeles en rebelión en contra de Dios (Isaías 14:12-15; Ezequiel 28:14-19; Apocalipsis 12:3-4), y a todos ellos se les conoce ahora como demonios. Por lo tanto los demonios son ángeles impíos, que han conservado su naturaleza corrompida y pecaminosa desde su rebelión. No cabe duda de que su enorme número está compuesto por tres órdenes de ángeles.

 

Antes de su caída, a Satanás se le conocía como el Angel del Día, el Angel de la Mañana (Isaías 14:12), y Ezequiel 28:12 muestran que su brillo era debido al hecho de que estaba lleno pudiendo ser un ángel gracias a su capacidad para la sabiduría y la belleza.

 

En Ezequiel 10:1, vemos el trono de Dios moviéndose por encima de los querubines, pero en 28:14, vemos el Resplandeciente cubriendo o moviéndose por encima o extendiéndose por encima del trono de Dios. Ezequiel 28:13b revela una faceta más de su posición como el Querubín Ungido que Cubre: La obra primorosa de tus tamboriles y de tus flautas fueron preparadas para ti en el día de tu creación. Estos instrumentos musicales estaban en él al moverse el serafín por encima de Dios (Isaías 6:2) y los otros querubines (Ezequiel 10:1), lo cual indica que él dirigía toda la compañía de ángeles en la adoración a Dios. A pesar de lo cual, cuando Satanás se rebeló, Dios le echo del cielo lanzándoles a la atmósfera de la tierra a él y a sus seguidores. De ahí que se haga referencia a él como el Príncipe de los Poderes del Aire (Efesios 2:2).

 

Los títulos mediante los cuales hemos conocido a Satanás desde su rebelión revelan mucho acerca de él:
1. Su Naturaleza
El Malvado (Mateo 6:13; Juan 17:15; 2 Tesalonicenses 3:3; 1 Juan 5:18-19). El posee una naturaleza totalmente malvada que influencia todo lo que hace Satanás, que significa Adversario. Este título se encuentra más de cincuenta veces en las Escrituras, el adversario de Dios, del pueblo de Dios y de hecho de todas las naciones. Se postura de adversario se ve claramente en 1 Crónicas 21:1.

 

2. Sus Objetivos
Destructor, Abaddon, Apolión (Apocalipsis 9:11). Este Destructor es el rey de las horribles langostas, que de hecho son demonios, de Apocalipsis 9:1-10, que subirán desde el pozo sin fondo. El objetivo del Destructor es destruir los planes de Dios, del Mesías mismo y del pueblo de Dios.

 

Un León Rugiente. Es un león rugiente y también esto es un retrato de Satanás como destructor de las personas. 1 Pedro 5:8 concretamente le retrata como un destructor de la fe y del caminar de los creyentes.

 

3. Eso Significa Lograr Sus Objetivos
El Tentador (Mateo 4:3; 1 Tesalonicenses 3:5). Esta designación muestra a Satanás como el que incita a las personas al pecado y es el Engañador.

 

El Engañador. En Apocalipsis 12:9, se le llama a Satanás el engañador del mundo entero, representándole como el que engaña a las grandes masas de la humanidad para que rechacen a Dios y Sus caminos. Con toda la frecuencia que le es posible, engaña a los creyentes de modo que rechacen el buen consejo de Dios, que es el motivo por el que Efesios 6:11 nos exhorta a mantenernos firmes en contra de los engaños del Diablo.

El Angel de Luz, que encontramos en 2 Corintios 11:14, es la designación que muestra el hecho de que Satanás lleva a cabo la obra del engaño ofreciendo con falsificaciones que atraen contrarias a la verdadera moral y el entendimiento espiritual, que abunda en nuestro mundo en la legión de falsas religiones, filosofías, creencias y opiniones.

El Diablo. Diablo significa Acusador o Calumniador, que declara la manera principal para causar división entre Dios y Su pueblo y entre el pueblo de Dios. Es algo que solo se usa en el Nuevo Testamento y se encuentra en él treinta y cinco veces.

El Acusador de los Hermanos
(Apocalipsis 12:10). Job 1:9-11 y 2:5 nos lo muestra acusando al justo Job ante el rostro de Dios.


4. Cómo Utiliza sus Medios
La Serpiente. A Satanás se le presenta como la serpiente en diez lugares diferentes, especialmente en Génesis 3:1, donde su astucia y habilidad para engañar se ponen de manifiesto en la tentación de Eva.

El Dragón (Apocalipsis 12). Esta designación enfatiza el gran poder y ferocidad que usó Satanás en su esfuerzo por devorar al niño Jesús (Mateo 2; Apocalipsis 12:4), y que habría de valerse de él con el propósito de destruir a la mujer, a Israel, que dio a luz al Niño (Apocalipsis 12:13).

5. La Actual Postura de Satanás
a. En Relación con Otros Demonios
El Príncipe de los Demonios. Este título se encuentra en Mateo 12:24 y en Lucas 11:15, mostrando su autoridad sobre todos los otros demonios.

El Príncipe de los Poderes de los Aires. Este título, que se encuentra en Efesios 2:2, muestra igualmente que Satanás, que actualmente mora en la atmósfera, es el quien gobierna los poderes subordinados del aire, es decir los demonios.

b. En Relación con el Presente Sistema Mundial
El Dios de esta Era. Este título se encuentra en 2 Corintios 4:4 y enfatiza el control que tiene Satanás sobre este siglo, cuyo punto de vista mundial es totalmente contrario al de Cristo.

El Príncipe de este Mundo. Esta designación aparece en Juan 12:31, 14:30, y 16:11. En cada uno de estos casos, la palabra griega para mundo es kosmos, que se refiere al sistema de nuestro mundo en cuanto a a su prevaleciente espíritu satánico y la manera en que por consiguiente ha sido dispuesto y dirigido, que es totalmente opuesto al espíritu del Reino de Dios y la manera en que ha sido dispuesto y llevado a cabo.

El Rey de Babilonia (Isaías 14:4). Cuando se considera en el contexto de los versículos 4-17, este título presenta a Satanás controlando todos los reinos terrenales.

El Rey de Tiro. (Ezequiel 28:11-12) Cuando lo vemos dentro del contexto de los versículos 11-19, también este pasaje presenta a Satanás como el rey de los demonios de todos los reinos de la terrenales.

6. Puntos de Vista acerca de Satanás
Belial. Belial se encuentra en 2 Corintios 6:15 y significa falta de valor, lo cual describe el valor neto de Satanás a los ojos de Dios en términos de su habilidad para hacer nada bueno.

Beelzebub. Beelzebub quiere decir el Señor de las Moscas y se encuentra en Mateo 10:25; 12:24,27; Marcos 3:22; y Lucas 11:15,18,19. Es un término cómico para referirse a Satanás usado por los rabinos de la época de Jesús. Beelzebub es un juego de palabras sobre Beelzebul, que es la forma griega del nombre original filisteo, que significa el Señor del Palacio Real.

V. La Guerra Cristiana en Contra de Satanas

La guerra cristiana debiera de ser en contra del mundo, que se refiere a nuestro actual sistema mundial y que está controlado por Satanás (como dice en 1 Juan 2:15-17); la carne, que se refiere a nuestra naturaleza de pecado como leemos en Romanos 7:5; y el Diablo, que incluye a Satanás y a sus huestes demoniacas (Efesios 6:11-12). Este estudio tratará la guerra del creyente en contra de Satanás y sus huestes demoniacas.

Los objetivos de Satanás son destruir las obras de Dios, evitar la salvación de las almas, la resurrección de los muertos, la restauración del planeta y su propia condenación al Lago de Fuego y, como fue su propósito en la rebelión original, todavía sigue queriendo destronar a Dios y convertirse en dios en el lugar de Dios (Isaías 14:12-14; 2 Tesalonicenses 2:3-4). Para lograr sus objetivos, ha intentado matar a Jesús en la cruz (Mateo 2:1-18; 4:1-11; 25:6, etc.), intenta impedir el regreso del Señor destruyendo a los judíos (Zacarías 13:8; Mateo 23:39; Apocalipsis 12:6,13-15), e intenta evitar la salvación de las almas causando la ceguera espiritual o la muerte antes de la salvación (2 Corintios 4:3-4; Santiago 4:1) y corrompiendo la manera de pensar y de obrar de la iglesia (Hechos 20:29-30).

Cómo debe el cristiano reaccionar ante los ataques de Satanás:


Actuando en contra de ellos:
Debe enterarse de quién es su enemigo, no las personas, sino Satanás y sus demonios; y debe de llenar su mente con la Palabra de Dios de manera que piense solo pensamientos santos (2 Corintios 10:3-5; Efesios 6:10-18). Debe resistir al Demonio, no permitiéndole la entrada en su vida (Efesios 4:26-27; Santiago 4:6-7; 1 Pedro 5:8-9). Por lo tanto, haría bien estudiar de qué manera resistió Jesús al demonio (Marcos 8:31-33; Lucas 4:1-14) y seguir Su ejemplo.

En contra de los que no son cristianos:
Debe de amar a estas personas, incluso aunque sean sus enemigos (Mateo 22:39, Gálatas 5:14, Santiago 2:8). Deberá tratar a estas personas con actos de misericordia respecto a ellas y obras de poder a su favor según lo permita Dios (Mateo 14:15-21; 20:34; Santiago 1:27). Y por encima de todo lo demás, debe de predicar el Evangelio de salvación por sus almas y hacer discípulos de estas personas (Mateo 28:18-20).

Satanás no tuvo éxito a la hora de evitar que el Cordero de Dios muriese por los pecados del mundo, ni tampoco tendrá éxito en sus esfuerzos por impedir que los elegidos del Señor vengan a El o evitar el regreso del Señor. Sin embargo, el Señor ha encomendado la batalla en nuestras manos bajo Su liderazgo y autorización.

VI. La Naturaleza de la Raza Humana

El próximo y ultimo orden de personas que ha creado Dios es el hombre, es decir la raza humana.

Adán y Eva fueron creados por la intervención directa de Dios, no por medio de ningún proceso de evolución. Incluso los científicos y matemáticos que no son cristianos han declarado que la evolución es una imposibilidad científica y una imposibilidad estadística.

Podemos destacar dos diferencias principales entre la evolución y el relato de la creación:

1. La evolución requiere un sin número de etapas intermediarias, pero Génesis 2:7 muestra una sola etapa: Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente.

2. Según los evolucionistas, la evolución del hombre requirió cientos de millones de años, pero según las Escrituras, Dios creó a Adán dentro de los márgenes de un día de literalmente veinticuatro horas de duración: 27. Y Dios creó al hombre a Su imagen. . . . 31. Y fue la tarde y la mañana del sexto día (Génesis 1). El día no debe de ser entendido como una era geológica aquí, solo puede referirse a un día de literalmente veinticuatro horas de duración. El Dr. Fruchtenbaum destaca el hecho de que en el hebreo, sexto en conjunction con día se refiere a un día en sentido literal y la frase la tarde y la mañana enfatiza también un día literal.8

 

El hombre fue creado en la imagen de Dios (Génesis 1:26-27). Esto solo puede referirse al espíritu del hombre, no a su cuerpo, ya que Dios no posee un cuerpo, sino que es Espíritu (Juan 4:24). El significado definitivo de esto es que solo el hombre tiene capacidad para tener compañerismo y comunión en el Espíritu con Dios (1 Juan 1:7), que es la esencia misma de la vida eterna (Juan 17:3). Ni siquiera se dice de los ángeles sagrados, que adoran a Dios, que tengan comunión con El.

VII. El Pecado

El pecado es una condición espiritual, ya sea de pensamiento, por palabra o por hecho que sea contrario a la perfección moral de Dios (Romanos 14:23; Santiago 4:17; 1 Juan 3:4). Su seriedad puede ser medida comparando la perfección pristina de nuestro planeta antes de que el pecado se introdujese con la manera como son las cosas actualmente: la enfermedad, la pobreza, el hambre, el dolor, la muerte, las guerras, la aridez, la devastación y la polución de una gran parte de nuestro planeta, la crucifixión del Hijo de Dios y el que fuesen echados un tercio de los ángeles y la mayoría de la humanidad en el Lago de Fuego (Apocalipsis 19:20; 20:10,14,15).

 

Dios creó a nuestros primeros padres, Adán y Eva, de naturaleza sin pecado, ni de pensamiento, palabra u obra, pero ellos decidieron desobedecer el único mandamiento que Dios les había dado y pecaron (Génesis 2:16-17; 3:1-6). Su pecado dio como resultado:

1. la corrupción de sus espíritus en un estado que nosotros llamamos la naturaleza de pecado, que las Escrituras llaman “la carne” (Jeremías 17:9; Romanos 7:18,23; Gálatas 5:16,19-21; Efesios 2:3) – que no debe de confundirse con la carne de nuestros cuerpos;

2. transmitiendo su naturaleza de pecado por medio de la generación natural a todas las personas a excepción del Señor Jesús (Salmos 51:5; Lucas 1:35; Romanos 5:18);

3. la muerte espiritual, que es la mortalidad de nuestro espíritu en relación con Dios (Génesis 2:17; 1 Corintios 2:14, Efesios 2:1);

4. el colocar directamente el pecado de Adán en el relato de cada persona, no de Adán de los padres al hijo, sino colocándolo directamente (Romanos 5:12-21) – que puede ser aclarado por lo que dice en Hebreos 7:9-10;

5. la muerte física (Génesis 3:19); y

6. una tierra maldecida (Génesis 3:17-19).

 

Antes de la salvación, todos los hombres viven bajo el dominio del pecado (Romanos 3:9; 7:14; Gálatas 3:22) y el poder de Satanás (2 Corintios 4:3-4; Efesios 2:1-2; Colosenses 1:13; 1 Juan 5:19), y son considerados injustos en lo que se refiere a su situación legal ante Dios (Hechos 13:38; Romanos 3:10; 1 Corintios 6:9; Colosenses 1:14; 2 Tesalonicenses 2:10,12; 2 Pedro 2:13; 1 Juan 2:12).

 

Nuestros primeros padres pecaron tan solo debido al ejercicio de sus voluntades. También nosotros pecamos por el poder de nuestras voluntades (Romanos 3:23; 1 Juan 1:8); pero nuestras voluntades se ven ahora dominadas por nuestra naturaleza de pecado. De la misma manera que un vaso de leche que alimenta se convierte en mortal cuando se mezcla el veneno con la leche, el espíritu humano se vuelve profundamente corrupto por causa del pecado que se ha mezclado con los espíritus de nuestros primeros padres y nosotros hemos recibido la mezcla de ellos. Esta corrupción total de nuestros espíritus es lo que las Escrituras llaman depravación y es la esencia de la naturaleza de pecado (Oseas 5:2; 9:9; Romanos 1:28; 1 Timoteo 6:5; 2 Timoteo 3:8). Todos los hombres la tienen, incluso nosotros, que le pertenecemos al Señor. Es por causa de esto que ningún hombre puede ganarse su salvación viviendo una vida respetable o hacienda el bien o actos de penitencia (Efesios 2:8-9). Es también debido a esto que incluso los más dedicados esfuerzos realizados por los siervos del Señor se ven influenciados hasta cierto grado por la impureza spiritual.

VIII. La Salvacion

¿Quién puede estar capacitado para ser un Salvador? ¿Qué condiciones tiene que reunir?

1. Debe estar dispuesto a llevar el castigo del juicio de Dios en contra del pecado en lugar de otras personas. (Salmos 40:7-8; Juan 12:27; 17:19; 18:11)

2. No debe tener una naturaleza de pecado y debe ser perfecto, sin pecado de hecho para poder llevar sobre sí el castigo del pecado en el lugar de otra persona. (Lucas 1:35; Juan 8:46)

3. Debe de tener un cuerpo humano a fin de soportar la forma profetizada de sacrificio ordenado por Dios. (Salmos 22:16; Isaías 52:13 - 53:12)

4. Debe de ser Dios de manera que Su sacrificio pueda ser suficiente no solo por una sola alma, sino por todas. (Juan 1:3,29,36; Colosenses 1:15-17,19; 2:9)

 

Solamente Uno ha cumplido todos los requisitos, y solamente Uno ha pagado la pena por los pecados del mundo: el Señor Jesucristo: Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. (Hechos 4:12). Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. (Juan 17:3).

 

La salvación es liberación del poder del pecado y de Satanás por el poder de Dios (Romanos 1:16; 1 Corintios 15:56-57; Efesios 2:1-6); de la culpa por el pecado al perdón de Dios (Efesios 1:7; Colosenses 1:14); de las tinieblas al entendimiento moral y espiritual de la luz (1 Tesalonicenses 5:5; 1 Juan 1:5); de una vida que carece de todo significado a una vida de misión y propósito (Mateo 28:18-20); de una eternidad en el Lago de Fuego a una eternidad en los Cielos (Juan 3:16; Apocalipsis 20:15). Es la liberación esencial del cuerpo y del alma, para vivir en la presencia misma de Dios (Romanos 8:23; 1 Corintios 15:12-58; 1 Tesalonicenses 4:13-17). Es eterna: no podemos nunca perder su salvación, pase lo que pase (Juan 10:28; 1 Peter 1:5,23; Judas 1:1)

 

La salvación no se puede obtener nunca por medio de la piedad religiosa (Filipenses 3:4-9), ni por medio de buenas obras (Efesios 2:8-9), ni siendo una persona privilegiada en la sociedad (1 Corintios 1:26-29; Santiago 2:5) o por ser miembro de una familia en la que otra persona es salva (Hechos 16:33), o por ser miembro de una iglesia (Matthew 13:24-30; 1 John 2:19). Todas las personas son igualmente pecadoras al pie de la cruz (Romanos 11:32), y pueden recibir la salvación por un solo medio: la fe sencilla en el Evangelio (Juan 3:16; Romanos 10:11-13).

Además os declaro hermanos, el evangelio. . . . que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras, que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras (1 Corintios 15:1-4).

 

Cristo murió en nuestro lugar por nuestros pecados. Su muerte fue confirmada por su entierro y Dios le levantó de los muertos para demostrar que no tenía pecado, Su poder sobre el Demonio y la muerte, y Su habilidad para guiar a otros tras El a una victoria completa, hasta la resurrección y la ascensión para estar en la presencia de Dios (1 Corintios 15:12-57; 1 Tesalonicenses 4:13-18).

 

Es preciso que la persona crea en Jesús para ser salva (Mateo 7:13-14; Juan 8:24 y 14:6; Hechos 4:12); ¿pero qué hay de aquellas personas que nunca han oído hablar acerca de El? Existe un principio en las Escrituras: Si una persona recibe la luz que está disponible para ella, Dios le guiará a una luz más brillante aún hasta que le sea ofrecida la luz necesaria para su salvación (Jeremías 29:12-14; Mateo 7:7-8). Si, por ejemplo, una persona reconoce un Creador gracias a la revelación de la naturaleza (Salmos 19:1-4; Romanos 1:18-20), entonces Dios le ofrecerá esa luz que es más brillante hasta que pueda escuchar el Evangelio y si es necesario le enviará a un evangelista, incluso aunque sea a los lugares más remotos de la Tierra.

 

¿Pero cómo se salvaban las personas antiguamente antes de que Dios revelase que habría una cruz o que el Salvador sería un hombre llamado Jesús de Nazaret? Dios nunca ha exige o requerido que la persona creyese lo que El todavía no había revelado, pero sí ha requerido que las personas crean lo que ya ha sido revelado. Por lo tanto y por ejemplo, lo que Dios requirió para la salvación de Adán y Eva fue que creyesen que un Hijo nacido de mujer sería herido de manera temporal por Satanás, pero que El a su vez haría que Satanás quedase totalmente derrotado (Génesis 3:15).

 

¿Está usted dispuesto a aceptar el hecho de que Jesús murió por sus pecados, que El fue enterrado y que Dios le resucitó de los muertos? ¡Confíe usted en la obra amorosa y ponderosa de Dios para su salvación y sea usted eternamente salvo!

IX. Israel

El SEÑOR le había dicho a Abram: "Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré; 2. Haré de ti una nación grande, te bendeciré, engrandeceré tu nombre y serás bendición. 3. Bendeciré a los que te bendigan, y a los que te maldigan, maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra . . . A tu descendencia daré esta tierra."

~ Genesis 12:1-3,7 ~

 

Con este pacto que hizo Dios con Abraham, escogió una nación por medio de la cual El pudiese canalizar Sus bendiciones al mundo.

La diminuta nación de Israel es la nación central en la historia y en la profecía. Se ha convertido en el foco y centro de las noticias del mundo. Sus contribuciones a la civilización y a la historia mundial están muy por encima de toda proporción teniendo en cuenta su tamaño. La manera en que se relaciona con Dios tiene un efecto directo sobre los acontecimientos de los tiempos del fin. La manera en que las naciones y las personas, a nivel individual, se relacionan con ella tiene su efecto sobre sus destinos. Dios le prometió al patriarca de Israel: bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan (Génesis 12:3), algo que se ha convertido en realidad tanto a nivel personal como en lo que se refiere a las naciones. Por lo tanto, es sumamente importante estudiar lo que dicen las Escrituras acerca de Israel.

El pasaje anterior es la primera de las declaraciones de un pacto que le hizo Dios a Abraham que juntas constituyen el pacto abrahamico. Los otros pasajes son: Génesis 13:14-17; 15:1-21; 17:1-21, y 22:15-18. Sabemos que este pacto se encuentra todavía en efecto en la actualidad porque:

1. Dios hizo que pasase a Isaac, el hijo de Abraham (Génesis 26:2-5,24), a Jacob, hijo de Isaac (Génesis 28:13-15), cuyo nombre se convirtió en Israel (Génesis 32:28), y finalmente, a todos los hijos de Israel, los que eran la cabeza de cada una de las doce tribus de Israel, acerca de las cuales fueron profetizadas cosas que habrían de suceder en el futuro (Génesis 49:1-28, especialmente el versículo 10).

2. Vemos en los pasajes relacionados con el pacto que Dios prometió ciertas cosas a aquellos descendientes de Abraham que forman parte de la línea del pacto. (Génesis 12:7; 13:15-16; 15:5,13,18; 17:7-10)

3. Dios dijo directamente en Génesis 17:7 que El establecería Su pacto no solo con Abraham, sino también con sus descendientes: Estableceré un pacto contigo y con tu descendencia después de ti, de generación en generación: un pacto perpetuo, para ser tu Dios y el de tu descendencia después de ti.

4. En Romanos 11:27, Pablo reitera la promesa de Dios respecto a Israel para un tiempo aún futuro: Y será mi pacto con ellos cuando yo quite sus pecados (Isaías 59:19-21).

El Pacto Abrahamico se amplia en otros tres pactos que hizo Dios con Israel que seguirán estando en efecto hasta el final de los tiempos (Romanos 9:4; 11:29): el Pacto de la Tierra (Deuteronomio 29:1 – 30:20), el Pacto Davidico (2 Samuel 7:11-16; 1 Crónicas 17:10-14), y el Nuevo Pacto (Jeremías 31:31-37). Los pactos le pertenecerán a Israel (Romanos 9:4), pero Dios ha permitido al mundo participar en las provisiones espirituales por medio de la fe en Jesús (Efesios 2:12-22; 3:6; Gálatas 3:13-14).

El hecho de que Dios escogiese a Israel no se basó en ningún deseo que tuviesen ellos de ser un pueblo especial ni en ningún otro mérito que tuviesen; ni el hecho de que hayan sido escogidos les convierte en personas mejores o menos pecadoras que cualquier otra nación. El escoger a Israel fue exclusivamente decision de Dios. El escogió de manera soberana a Israel para mostrar Su santidad y Su Gloria a las naciones; para que fuesen los primeros en recibir la Palabra de Dios en todos los tiempos desde Abraham; a fin de profetizar a las demás naciones, para proclamar las Escrituras; para producir al Mesías; para establecer, instruir y guiar a la iglesia primitiva; para completar la evangelización del mundo (aún futuro); para que fuese la única nación que había de ser bendecida con una salvación total nacional en cualquier momento o curso de la historia (para una generación aún futura); para que fuesen el primer grupo de ministros del Mesías ante el mundo en las edades desde Abraham – y tan ciertamente como El ha cumplido ya muchas de las provisiones del pacto, sin duda habrá de cumplir el resto.

Hay otro pacto que hizo Dios con Israel: el Pacto Mosaico o sencillamente, la Ley, cuyas provisiones y requisitos se extienden entre Exodo 20:1 y Deuteronomio 28:68. Resumiremos aquí cuatro puntos muy importantes:

1. La Ley le fue dada a Israel y solo a Israel (Exodo 20:1-17,22).

2. Fue dada para que fuesen distintos a las otras naciones (Levítico 11:44-45; Deuteronomio 7:6; 14:1-2) a fin de instruirles en santidad, para proclamar las Escrituras y al Mesías y con el fin de que depositasen su fe en el Mesías (Romanos 8:1-4; Gálatas 3:24-25).

3. A diferencia de los otros pactos que hizo Dios con Israel, que dependían de la fidelidad de Dios y que por lo tanto todavía se encuentran en efecto, el Pacto Mosaico dependía de la obediencia de Israel a Dios y no se encuentra ya en efecto porque Israel rompió el pacto (Jeremías 31:32). Se voIvió ineficaz en la cruz (Romanos 10:4; Efesios 2:15; Colosenses 2:13-14; Hebreos 7:18; Hebreos 10:19), y en la actualidad no es preciso guardar ninguno de sus mandamientos – ni siquiera los Diez Mandamientos (2 Corintios 3:2-11) – a pesar de que la totalidad de los diez mandamientos, excepto en lo que se refiere al mandamiento sobre el Sábado, aparece en una forma diferente en el Nuevo Testamento y es preciso guardarlo como parte de la Ley de Cristo (Romanos 8:2; Gálatas 6:2).

4. Aquellos aspectos de las promesas del pacto que todavía están por cumplirse no pueden cumplirse sobre la base de la Ley porque ya no está en efecto, pero se cumplirán sobre la base de los incondicionales pactos Abrahámico, de la Tierra y los Nuevos Pactos.

X. La Iglesia

Israel es el pueblo de Dios por nacimiento natural. La iglesia es el pueblo de Dios por nacimiento espiritual (Juan 3:6-7) entre Pentecostés hasta el Rapto. Ahora examinaremos la iglesia en aquellos de sus tres aspectos que se destacan de manera más prominente en las Escrituras: la iglesia universal, la iglesia local y la banda misionera.

A. La Iglesia Universal

Entre otras designaciones, la iglesia universal se conoce como “el cuerpo de Cristo” (Romanos 7:4; 1 Corintios 10:16 y 12:27; Efesios 4:12), un título que se refiere a la unidad orgánica que existe entre los creyentes con Cristo como la cabeza (Efesios 1:22, 4:15, 5:23; Colosenses 1:18, 2:19). La iglesia universal está formada por todos los auténticos creyentes desde Pentecostés al Rapto de por todo el mundo estén ya en los cielos como si aún están vivos en la Tierra. Una comparación entre Hechos 1:5; 2:1-4; 10:44; 11:15-16 y 1 Corintios 12:13 indica que la iglesia universal comenzó en Pentecostés. En Hechos 11:15-16, Pedro dijo que Pentecostés había sido el principio.

 

La iglesia universal debe distinguirse desde los creyentes antes de Pentecostés y después del Rapto porque es única en varios sentidos, el principal de los cuales es:

1. Si bien solo un número reducido de creyentes antes de Pentecostés tenía al “Espíritu” con ellos, (raras excepciones le tenían a El también "en" ellos), mientras que todos los creyentes desde Pentecostés hasta el Rapto tienen al Espíritu “en” ellos. (Números 11:17-25; 27:18; 2 Reyes 2:9-12; Juan 7:37-39; 14:16-17).

2. Solo acerca de este grupo se dice “en Cristo.” (Romanos 12:5; 1 Corintios 1:2; 15:18, etc.)

3. Solo los muertos y los vivos de este grupo serán levantados de la Tierra en el Rapto, mientras que los cuerpos de los creyentes de antes de Pentecostés permanecerán en sus tumbas hasta el regreso del Señor y aquellos que creen después del Rapto y antes del regreso del Señor permanecerán en la Tierra durante la Gran Tribulación. Estos acontecimientos, así como otras distinciones únicas de la iglesia universal se explicarán en la sección, “Un Plan Maestro para el Futuro."

B. La Iglesia Local

Una iglesia local es un grupo de creyentes en el Mesías que han sido bautizados y se an organizado najo el liderazgo de los ancianos y diáconos con el propósito de llevar a cabo la Gran Comisión; para cumplir las ordenanzas del bautismo y la Cena del Señor, para edificar al Cuerpo por medio de la adoración a Dios, para tener comunión con los creyentes, enseñar la Palabra y para poner en práctica los dones espirituales.9

 

La Biblia nos anima a tener una comunión informal, pero incluso un grupo de creyentes que se reúnen con frecuencia para llevar a cabo un ministerio mutuo no se considera en sí una iglesia local completa según las normas bíblicas. Las iglesias locales cuentan con organización, autoridad, responsabilidades y defensas con las que no cuentan las confraternidades informales.

 

La iglesia universal en el cuerpo de Cristo es esa unidad orgánica que se compone de todos los creyentes auténticos desde Pentecostés hasta el Rapto, con Cristo como su Cabeza. Si bien existe un solo cuerpo universal de Cristo, han existido innumerables Iglesias locales alrededor del mundo a lo largo de la Era de la Iglesia. Mientras que el cuerpo está formado solo por creyentes, una verdadera iglesia local debe ser dirigida por creyentes y compuesta por creyentes, pero es posible que contenga también, aunque sea inconsciente de ello, personas que no sean creyentes entre sus miembros (Mateo 13:24-30,31-32). (Si una persona está buscando la verdad puede asistir a reuniones de la iglesia, pero no debe nunca ser aceptada como miembro a menos que confiese a Cristo.) Si bien la formación del cuerpo universal tiene lugar desde Pentecostés al Rapto y por todo el mundo, una iglesia local puede comenzar en cualquier momento en el tiempo durante la Era de la Iglesia, existe en un local (aunque algunos de sus miembros puedan ser ministros itinerantes), y su longevidad no está garantizada. A veces se llama al cuerpo universal la iglesia invisible porque solo el Señor sabe quienes son todos sus miembros y al cuerpo local se le llama la iglesia visible porque es visible ante el ojo natural.

C. La Banda Misionera

El otro rostro de la iglesia en la Tierra que se destaca en las Escrituras aparte de la iglesia local es la banda misionera. Examinaremos ese tan notable grupo que son los misioneros y entre ellos el más destacado de ellos que es Pablo.

Es el llamamiento de toda la iglesia prestar atención al mandamiento de Dios: Id y haced discípulos a todas las naciones (Mateo 28:19), pero es el llamamiento hecho a los evangelistas (Hechos 8:5; 26-35) y al grupo misionero para de hecho llevar el Evangelio a las regiones en las que nunca lo ha sido con anterioridad. Pablo dijo a los romanos,

 

me esforcé en predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiera sido anunciado, para no edificar sobre fundamento ajeno, sino como está escrito: "AQUELLOS A QUIENES NUNCA LES FUE ANUNCIADO ACERCA DE EL, VERAN; Y LOS QUE NUNCA HAN OIDO DE EL, ENTENDERAN. (Isaías 52:15)"


~ Romanos 15:20-21 ~

 

y a los corintios, así anunciaremos el evangelio en los lugares más allá de vosotros, sin entrar en la obra de otro para gloriarnos en lo que ya estaba preparado (2 Corintios 10:16).

 

Dentro de las limitaciones de la santidad, Pablo se esforzó por adaptarse a todas las culturas y personas diferentes para poder ser más efectivo (Hechos 17:19-23. ver también 1 Corintios 9:19-23; Colosenses 4:6). El y su grupo predicaron el Evangelio, establecieron iglesias, nombraron ancianos (Tito 1:5), y enseñaron a nuevos creyentes a multiplicar la obra y la Palabra del Señor en todos sus aspectos (2 Timoteo 2:2). Corrieron grandes riesgos predicando el Evangelio en regiones hostiles tan fácilmente como en lugares más seguros, sin dudar por lo que les había sucedido a ellos (Hechos 4:19-20, 23-29; 2 Corintios 11:21-33). No lo entendieron todo en seguida (Hechos 15); el Señor cambió sus planes a mitad del camino (Hechos 16:7-9); tuvieron grandes desacuerdos y confrontaciones entre ellos mismos (Hechos 11:2; 15:36-40; Gálatas 2:12-14); sin embargo, la urgencia de su misión se antepuso a toda resistencia y a sus defectos humanos y perseveraron, confiando en que Dios realizaría Su obra por medio de ellos y El lo hizo: tan solo el grupo de Pablo estableció y capacitó a las iglesias por toda la costa norte del Mediterráneo. Tal y como había prometido Jesús, él lo hizo: edificaré mi iglesia y las puertas del Hades no la dominarán (Mateo 16:18).

El grupo de Pablo había entendido claramente su misión: era la misión de su líder, para ser un apóstol a los gentiles. Sin embargo, es digno de ser tenido en cuenta que aunque Dios había llamado a Pedro a los judíos y Pablo a los gentiles (Gálatas 2:7), sin embargo, a dondequiera que iba el apóstol a los gentiles, siempre predicaba primero a los judíos (Romanos 1:16) porque era necesario (Hechos 13:46). Lea usted el Libro de los Hechos y verá que ese es el caso. Incluso cuando Pablo regresaba a un lugar en el que había ministrado con anterioridad, seguía sin embargo el mismo patrón (Hechos 18:19; 19:1-8). Al judío primeramente es un principio que todavía sigue siendo efectivo actualmente y la iglesia haría bien en seguirlo de buena gana ya que ha hecho caso omiso de ello durante más de mil novecientos años.

La iglesia local y el grupo misionero había reconocido mutuamente que el otro representaba una forma autorizada y especializada de la obra del Señor. Se reconocían los unos a los otros como iguales en lo que se refiere a la autoridad y responsabilidad, sirviéndose el uno al otro. Cuando el Espíritu Santo dijo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado, los dirigentes de la iglesia en Antioquía les enviaron con ayuno, oración y la imposición de manos (Hechos 13:1-3). Cuando el Señor desvió el viaje de Pablo de Bitinia a Macedonia (Hechos 16:7-10), el inmediatamente. . . se esforzó por ir a Macedonia (versículo 10), no necesitando pedir el permiso a los ancianos de Antioquía o a los ancianos de Jerusalén.

Los miembros de las iglesias locales se unieron al grupo de Pablo (Hechos 12:12; 16:1-3; 20:1-4), les abrieron las puertas de sus hogares (Hechos 16:14-15), oraron por ellos (Colosenses 4:13; Efesios 6:19), les asistieron económicamente (2 Corintios 8:3,5, 11:9; Filipenses 4:14-16), y corrieron grandes riesgos por ellos (Romanos 16:3-4). De manera recíproca, el grupo misionero estableció iglesias locales y se quedaron allí o regresaron junto a ellos pasando largos periodos de tiempos con ellos, cuando fue necesario, para asegurarse de que estaban establecidos y bien enseñados en la Palabra. Y [Pablo] pasó por Siria y Cilicia, animando a las iglesias (Hechos 15:41); se estableció [en Corinto] durante un año y seis meses, enseñando la Palabra de Dios entre ellos (Hechos 18:9-11); a los ancianos de Efeso, dijo, Por tanto, velad, acordándoos de que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno (Hechos 20:31); a Tito, le escribió: Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieras lo deficiente y establecieras ancianos en cada ciudad (Tito 1:5. Ver también Hechos 20:28-32; Romanos 16:17-19; Filipenses 3:15-16; 1 Corintios 5; 1 Tesalonicenses 5:12-22). Pero además ministró en las Iglesias locales por medio de sus epístolas y él y su grupo prestaron su ayuda también en las necesidades prácticas de las iglesias. Cuando los santos en Jerusalén necesitaron ayuda, el grupo de Pablo recibió donativos de las iglesias para ese propósito (Hechos 11:29-30; 1 Corintios 16:1-3).

Los tiempos han cambiado y han surgido ministerios modernos: los ministerios de traducción de la Biblia, los ministerios de misericordia, las modernas organizaciones evangelísticas y otras por el estilo, lo cual está muy bien. Sin embargo, según el Proyecto Joshua del Centro de los Estados Unidos para la Misión Mundial (joshuaproject.net), aún queda un cuarenta y uno por ciento del mundo por evangelizar y todavía se necesitan grupos misioneros parecidos a los de Pablo. Lo que dijo Jesús hace dos mil años todavía se aplica hoy: la cosecha es abundante, pero los obreros son pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies. (Mateo 9:37-38). Ojalá que Dios anime a hombres y mujeres sabios y con dones a perpetuar los grupos misioneros y que sean enviados a las regiones y más allá. ¡Amen!

XI. Un Plan Maestro Para el Futuro

El mundo no continuará durante mucho tiempo más en su estado pecaminoso y desdichado, ni tampoco será el mundo ni toda la vida en él destruido por alguna catástrofe natural a manos del hombre. Dios ha provisto un plan para el futuro como una palabra de esperanza para los salvos, una advertencia a los que no son salvos, y un testimonio de Su justicia y misericordia para con todos.

A. El Rapto

Una vez que el cuerpo de Cristo esté formado (Romanos 11:25), Dios resucitará a todos los miembros que están muertos, se los llevará y todos los miembros que están vivos en la Tierra se los llevará a Su presencia en los Cielos por medio de un suceso conocido como el Rapto (1 Corintios 15:12-57; 1 Tesalonicenses 4:13-18); seremos arrebatados juntamente con [ellos] en las nubes para recibir al Señor (1 Tesalonicenses 4:17). Solo estarán incluidos los que están en Cristo (1 Tesalonicenses 4:16). Los santos del Antiguo Testamento y los que serán salvos durante la Gran Tribulación serán resucitados al principio de la Era Mesiánica (Isaías 26:19; Daniel 12:2). El Rapto tendrá lugar en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, y en ese momento nuestros cuerpos, que ahora son débiles y con sujeción a las bajas por enfermedad, muerte y dejarán, de ser incorruptible, poderoso e inmortal (1 Corintios 15:52-54). Nuestros cuerpos, ahora siendo hechos aptos para la vida en una tierra maldecida, serán hechos aptos para la vida eterna en las glorias del Cielo en la presencia de nuestro Dios santo.

B. El Periodo de la Gran Tribulacion

Después del Rapto de la Iglesia, comenzará un periodo de siete años de duración conocido como la Gran Tribulación (Daniel 9:27; Mateo 24:21). Será un tiempo de Guerra, de devastación y de desastres de la mano de Dios como los hombres en el mundo no han presenciado jamás, porque Dios ha reservado este periodo de juicio terrible para aquellos que le han rechazado a El (2 Tesalonicenses 2:8-13). La iglesia, habiendo sido llevada en el Rapto, estará a salvo con Cristo en los Cielos (1 Tesalonicenses 1:10; 5:2-9; Apocalipsis 3:10) donde cada santo recibirá recompensas por su servicio terrenal realizado para El (Romanos 14:10-12; 1 Corintios 3:11-15; 2 Corintios 5:10); y la iglesia, la Esposa de Cristo, se casará con El (Apocalipsis 19:6-8).

En la Tierra, el Anti-Cristo, un hombre totalmente entregado a la voluntad de Satanás, ocupará un lugar muy destacado de eminencia entre las naciones (2 Tesalonicenses 2:1-3); e Israel, atemorizada por la posibilidad de ser aniquilada por las naciones que se han puesto en su contra, firmará con él un tratado de protección de siete años de duración, siendo este el suceso que señalará el principio de la Gran Tribulación. Después de tres años y medio, el Anti-Cristo quebrantará el tratado: se sentará en el Santo Templo en Jerusalén, se proclamará a sí mismo como Dios, exigiendo ser adorado por los judíos y haciendo que los grandes ejércitos del mundo les aniquilen (Daniel 9:27; Mateo 24:15-16; 2 Tesalonicenses 2:3-4; Apocalipsis 11:1-2; Apocalipsis 12:13-15).

Dios hará que se conviertan en realidad tres grandes propósitos durante la Tribulación:

1. Acabará con la tozudez de Israel en su rechazo del Mesías de manera que todos los judíos que permanezcan con vida al final de esos siete años serán salvos. (Isaías 28:14-22; Ezequiel 20:33-38; Zacarías 13:1; Mateo 23:39)

2. Hará que multitudes de las naciones del mundo lleguen a una fe salvadora. (Apocalipsis 7:1-4, 9-17)

3. Destruirá el malvado sistema mundial y a todos los que se nieguen a recibir a Cristo como Salvador. (Isaías 13:9; 24:19-20; Zacarías 12:2-9; Apocalipsis 17:1; 18:2; 19:2)

Cuando Israel sea salvo, el Mesías regresará a la Tierra con la iglesia en su séquito (Romanos 11:26-27; Judas 1:14-15). Derrotará a los enemigos de Israel (Apocalipsis 19:11-21), atará a Satanás durante mil años y establecerá su Reinado de mil años en la Tierra (Apocalipsis 20:1-3,5,7).

C. La Era Mesianica o el Milenio

El hombre y sus gobiernos sin Dios han causado una enorme devastación en el planeta y una aflicción incalculable para toda la humanidad. Entonces el Señor reinará sobre la Tierra desde Su trono en Jerusalén y las cosas serán diferentes. (Salmos 2:6-8; Isaías 9:6-7; Lucas 1:30-33).

 

Dios resucitará a todos los santos del Antiguo Testamento y los que se han convertido en mártires durante la Tribulación (Isaías 26:19; Daniel 12:2) y volverá a dar forma a nuestro planeta para que se convierta en un mundo maravilloso y asombroso (Isaías 2:4; 11:6-9; 35:1-2; 65:17,20); y comenzará las bodas del Cordero y de la iglesia, que es Su esposa. (Apocalipsis 19:9).

 

La iglesia que habrá regresado y los santos de la Tribulación que habrán resucitado reinarán con el Mesías sobre la Tierra (Apocalipsis 20:4), el Rey David reinará sobre Israel y los doce apóstoles gobernarán bajo él sobre las doce tribus de Israel (Ezequiel 34:23-24; Jeremías 30:9; Mateo 19:28; Lucas 22:28-30). Se cumplirán entonces todas las bendiciones terrenales que le habían sido prometidas a Israel. Dios reunirá a todos los israelitas de cada una de las naciones para que regresen a su Tierra prometida donde vivirán dentro de sus fronteras absolutas con abundancia de paz y placer e Israel ocupará un lugar prominente entre las naciones (Deuteronomio 15:6; 28:1,13; 30:5; Isaías 11:11-12; 61:6; Marcos 13:27).

 

Todos los israelitas que hayan nacido en el Reino serán salvos (Isaías 44:5; 45:17; Jeremías 24:7; 31:33-34; 50:19-20; Ezequiel 11:19-20; 36:25-27), Israel será la primera ola de ministros en el mundo (Zacarías 8:20-23), e Israel y la iglesia será los sacerdotes de Dios para los habitantes del Reino (Exodo 19:6; 1 Pedro 2:9; Apocalipsis 1:6; 5:10). Las ovejas gentiles, que hayan ofrecido cobijo y provisión a los israelies perseguidos durante la Tribulación, serán salvos y entrarán en el Reino (Mateo 25:31-40). Todos los gentiles que hayan nacido en el Reino podrán recibir salvación (Isaías 65:20); y todas las naciones de la Tierra (Zacarías 14:17-19) y los que hayan sido salvos durante todas las edades adorarán al Rey en el nuevo Templo erigido en la Ciudad Sagrada de Jerusalén (Isaías 2:2-4; Ezequiel 40:1-46:24).

D. El Juicio Eterno

Todos los santos ángeles permanecerán en la presencia de Dios durante toda la eternidad (Hebreos 12:22). El Demonio y sus ángeles serán echados en el Lago de Fuego que arderá eternamente (Mateo 25:41; Apocalipsis 19:11-21; 20:1-2,10). En cuanto a la humanidad: Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez y después de esto el juicio (Hebreos 9:27). No existe la reencarnación, ni el karma hasta que no se haya alcanzad la perfección. ¿Y quién es capaz de obtenerla? La salvación de los salvos se halla dentro de la perfección del Mesías: Su perfección y santidad son nuestras cuando creemos en Su sacrificio por nuestros pecados (1 Corintios 1:30). Los salvos de todas las épocas pasarán la eternidad con Dios en los Cielos (Juan 3:16), pero los que no son salvos serán juzgados al final del Milenio durante el juicio ante el Trono Blanco a fin de determinar el grado de su eterno castigo en el Lago de Fuego (Daniel 12:2; Apocalipsis 19:20; 20:5,10-15).

E. Las Edades Eternas

Después del juicio de los malvados, Dios creará un cielo nuevo y una tierra nueva: entonces ví un cielo Nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado (Apocalipsis 21:1); y todos los santos ángeles y los santos de todas las edades vivirán allí para siempre en la presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en la Nueva Jerusalén, que descenderá del Cielo para descansar sobre la nueva Tierra (Hebreos 12:22-23; Apocalipsis 21:1-22:5).

 

* Si este estudio lo bendijo, considere vincularlo. Gracias. *


Notas Finales

1. En la opinón de este autor, el major volumen sobre las cosas futures es “The Footsteps of the Messiah”, escrito por Dr. Arnold G. Fruchtenbaum, mi mentor en la Palabra, que está disponible impreso y en diferentes formatos electrónicos en: www.Ariel.org, o Ariel Ministries, P.O. Box 792507, San Antonio, TX 78279-2509, USA.
2. Herbert Nilsson, Dr., University of Lund, Sweden. Quoted in Why We Believe in Creation: Part III - The Fossil Record," Winkey Pratney (Pretty Good Printing, Last Days Ministries, Lindale, TX., 1984), p. 1.
3. Charles Ryrie, Dr. Basic Theology (Chicago: Moody Press, 1981), 41.
4. Jamieson, Fausset and Brown, Commentary on the Whole Bible, on 1 John 4:8.
5. Chafer, Dr. Louis Sperry. Systematic Theology, Volume 1, 245.
6. Fruchtenbaum, Dr. Arnold G. Radio Manuscript #63: The Deity of the Messiah. San Antonio: Ariel Ministries Press. P. 12).
7. Ryrie, Dr. Charles Caldwell. The Ryrie Study Bible. Chicago: Moody, 1978.
8. Fruchtenbaum, Dr. Arnold G. Radio Manuscript # 186, "The Seven Days of Creation," San Antonio: Ariel Ministries Press. Pp. 14-15.
9. Fruchtenbaum, Dr. Arnold G. Messianic Bible Study 106: The Local Church, p. 5. San Antonio: Ariel Ministries Press.

 

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